Las lesbianas son de otro planeta
Lesbiana integrada en comando heterosexual
¿De qué va el blog?
Para que los demás opinen sobre nosotras, mejor opinamos nosotras mismas, ¿no? Hay algunas cosas que es mejor tomarlas con humor. The WeatherPixie PINCHA Y ESCUCHA LA CANCIÓN DE LA SEMANA Nick Kamen: I promise myself
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Sindicación
 
Momento: Voy y me lo pierdo
Pues sí. El acontecimiento más esperado del mes por todas las lesbianas del mundo del blog. El gran momento presentación. La FNAC a reventar y todo el mundo mirándose entre sí y preguntándose quién sería quién.
Y yo voy y me lo pierdo. Como no puedo ponerme en contacto personalmente con todo el mundo, que quede claro que pido disculpas por haberme perdido tan ilustre acontecimiento. Ya me hubiera gustado, ya.
Espero que tomárais muchas copas a la salud del libro.
Un abrazo a todas.
 
Lidiando con el desamor

- "Bueno, pero yo creo que estás exagerando..."
- "¿Exagerando? ¿YO? ¿Yo, que soy la persona más comedida y moderada del mundo mundial, el universo universal y la galaxia infinita? Repito que no puedo ir... Imagínate que se me infecta la herida, acaba en gangrena y tienen que amputarme el pie... me parece demasiado arriesgado."
- "A ver, bonita. Vamos a pasar el día al campo, no a escalar el Everest. Y lo que tienes (además de un problema mental) es un padrastro en el pie..."
- "¡Ja! ¿Un simple padrastro? Así empezó Michael Jackson, y míralo ahora. Ya me contaréis qué tal con los bichitos y las florecitas, yo voy a observar mi dedo a ver si hay alguna novedad."
Así fue como acabó mi bonita relación (de 4 días) con el "Club de Alegres Excursionistas". Y es una pena, porque además de quedarme sin estrenar mis flamantes botas de montaña, me di cuenta de que la coordinadora que se reía de mi padrastro (no tenéis que temer por mi salud, tras 7 días de descanso absoluto desapareció) tenía toda la razón. He llegado a pensar que podríamos recoger firmas y mandarlas a la Real Academia para que añadieran una nueva acepción de la palabra lesbiana:
lesbiano, na.
1. adj. lesbio.
2. f. Mujer homosexual.
3. Así, en tono coloquial, mujer tremendamente exagerada, capaz de hacer una montaña de un grano de arena y con los santos huevos de declarar su amor eterno a su ligue del sábado noche... y hacerlo el domingo por la mañana.

Porque sí, reconozcámoslo. Somos unas exageradas. Alguien me dijo una vez que la mayoría de las lesbianas viven una temporadita (unas algunos meses, otras muchos años y puede que alguna toda la vida) tan dentro del armario que, cuando salen, magnifican muchas de las cosas que les pasan en su vida diaria y, especialmente, todo aquello que tiene que ver con su condición sexual. No sé si será verdad o no... lo único que sé es que ahora mis amigas, cuando les cuento algo en plan melodramático, adoptan el tonillo del neng de Castefa y me sueltan "que sí, que vale, pero piensa que además de lesbiana también eres persona, neng".
Por supuesto, el tema en el que nuestra tendencia a la hipérbole llega a niveles insospechados es el amor... o eso pensaba yo, hasta que me di cuenta de que hay otro asunto en el que las lesbianas somos, si cabe, más desorbitadas: el desamor. Cuando fui vil y cruelmente abandonada por aquel ser desalmado que dejó mi pobre corazón más roto que las promesas electorales de Bush (¿exagerada yo? ¡chorradas!) hubiera dado una teta por poder ir a refugiarme en los brazos de mi mami que, acogiéndome en su seno con ternura hubiera dicho algo del estilo "hija mía, el que nace cabrón muere cabrón, y eso no se puede cambiar". Acto seguido, me hubiera preparado un colacao calentito y hubiéramos visto Ben - Hur. Sin embargo, lo único que recibí fue un "hija, no sé por qué andas tan triste si, total, las amigas en esta vida van y vienen. Tú lo que necesitas es un buen chico que te quiera y te cuide. Anda, llévale este colacao a tu hermana, que se ha peleado con Juan y tiene un disgusto... Y dile que salga, que he alquilado Ben - Hur".
Que sí, que vale, que cuando te rompen el corazón da igual que seas lesbiana, heterosexual o indefinido, que se sufre igual, se llora igual y se cree que el mundo va a acabarse de todas formas... pero qué queréis que os diga, a veces tengo la sensación de que las heterosexuales tienen ciertos mecanismos de defensa contra el desamor que no nos sirven para nada a las lesbianas, a saber:
1.- Aquelarre y sesión de vudú: la primera regla cuando te dejan es, sin duda, llamar a las mejores amigas y organizar una reunión de emergencia en la que se pone a parir al género masculino sin piedad ("tía, jo tía, es que son todos iguales, deberíamos castrarlos", "tía, jo tía, ya decía yo que ese no te merecía, no se verá en una igual en su vida"). Como comprenderéis, cuando una es lesbiana no puede reunirse con sus mejores amigas para practicar tan noble deporte... ¿a quién coño vas a poner a parir? ¿A todas las mujeres del mundo? ¿Entonces tus amigas qué son? ¿Koalas? Y si tus amigas son como el Comando Z (heteros y muy heteros) y deciden poner a caldo a todas las lesbianas... ¿eres tú la excepción que confirma la regla o te vas directa al botiquín a enchufarte varios chupitos de jarabe? Eso si, como yo, eres de las afortunadas que tiene un Comando Z que las respalda... porque como seas de esas que están metidísimas en el ambiente comenzará una guerra para ver quién está con quién que ni los Latin Kings, oiga. Y el colmo del desastre llega si eres de esas parejas "danone", que cuando empiezan a salir juntas mutan en un pack 2x1 y no van solas ni al confesionario: "Te llamo para decirte que eres una zorra, que no me mereces y que te arrepentirás de esto... llamaría a mi mejor amiga, pero resulta que eres tú." Definitivamente, la solución Bisolvón (cámbiese jarabe por un copazo de JB, le dará mejores resultados) me parece de lo más acertado.
2.- Tiritas p'a este corazón partío: Ah, la música, esa gran aliada en los momentos buenos y en los malos. A ver, confesando... ¿quién, ante un abandono, no se ha grabado un cd de música totalmente desgarradora y deprimente y se ha encerrado en su cuarto horas y horas al son de "recordarás, nuestros días felices, recordarás, el sabor de mis besos..."? Pues todas. Aquí la ventaja de las heteros consiste en que se pueden identificar al 100% con las canciones cantadas por mujeres. Nosotras no. Imagina que estás tú escuchando a Luz Casal, toda emocionada y con la lagrimilla al borde del ojo, cuando la muy zorra (perdóname, Luz) suelta el párrafo de "por no sentirte solo... recordarás..." ¿Solo? ¿Cómo qué solo? Oiga, vale que mi ex humillaba a cualquier tío al billar o al futbolín, pero de ahí a que tenga que cambiar la A por la O va un trecho. Si, por el contrario, el cantante es un Bisbal cualquiera, la recién dejada puede abandonarse al delirio mientras imagina al objeto de su deseo susurrándole al oído lo arrepentido que está y lo mucho que la quiere. Personalmente, que un triunfito me diga lo mucho que me quiere me la trae floja. ¿Qué nos queda a las lesbianas entonces? Está claro. Nos queda el I will survive, muy apropiado, y nos queda Ana Torroja. Y ahora no me digáis que soy la única lesbiana que no estaba confundida en la infancia con las canciones de mecano y que, cuando escuchaba eso de "y nos metimos en el coche, mi amigo tu amiga tú y yo" no imaginaba a un maromo con tres chatis en un seat ibiza pasándoselo bomba. Así que yo, chica de recursos donde las haya, he decidido que la única canción que pienso usar en épocas de desamor va a ser esa que dice "hasta luego, cocodrilo, no pasaste de caimán".
3.- Redefiniendo rutas: sí, amigas, desde el momento en el que somos abandonadas nos convertimos en una especie de memoria de infinitos gigas y casi cada cosa que hacemos nos recuerda a ella/él. Y esto se acentúa cuando recorremos nuestra ruta habitual de restaurantes, sitios románticos, bares de copas.... La oferta de ocio gay vs ocio heterosexual suele ser de 1 a 10. Si eres heterosexual, puedes perfectamente irte a cualquiera de los tropecientos bares que nunca has pisado y en los que sabes que no van a estar ni él ni cualquiera de sus amigos. Pero si eres lesbiana... ¿dónde vas a ir? Por el amor de dios, chueca es peor que un pueblo con 4 bares mal puestos. Y eso que hablamos de Madrid... en muchas ciudades, un bar de ambiente y gracias. ¿Qué haces entonces? ¿Renuncias a tu vida social en el ambiente? ¿Sales aún sabiendo que hay altas probabilidades de encontrarte a la malvada en plena fiebre amorosa con su nuevo ligue? ¿Te quedas en casa con tu madre viendo Ben - Hur? Lo gracioso es que este tipo de situaciones provoca la aparición de la "Lesbiana GPS", que es esa que tiene que estar permanentemente localizada; no llama a su ex a no ser que quiera insultarla pero los fines de semana la infla a mensajes: "oye, voy a estar en el bar pringado's, así que ni se te ocurra aparecer por allí, que ese bar te lo enseñé yo", "oye, dime si vas a ir a las disco chupiguay, no me gustaría toparme con esa cara de amargada que tienes últimamente". Eso sí, los encuentros entre ex que se odian en bares son memorables: se pasan la noche intentando sonreir en plan seductor de forma tan forzada que te dan ganas de acercarte y decirle "socia, los carnavales son en febrero, lo digo porque si estiras un poco más la sonrisa vas a acabar peor que Joker, el archienemigo de Batman". Recomiendo huir de la zona de fuego cruzado si alguna vez os veis en esa situación.
4.- Mancha de mora, con mora se quita. En teoría, tras un fracaso amoroso estrepitoso la mejor terapia en lanzarse en plan desesperado al cuello de la primera que te guiñe un ojo (asegurándote de que es un guiño y no un tic, no vaya a ser que la cagues). Y yo me pregunto: teniendo en cuenta los problemas para ligar con una chica ya planteados, si no puedes salir por el ambiente por miedo a cruzártela, si la mitad de vuestras amigas y/o conocidas se han puesto de su parte, si en chueca la historia ha corrido como la pólvora y todo el mundo te mira como con penilla (y no me extraña, si cada vez que ponen La Barbacoa te acuerdas de aquel magnífico día de campo que pasasteis juntas y te echas a llorar)... ¿a quién leches te vas a trincar? No, amigas, el cibersexo con desconocidas no se admite como "Polvo por despecho". Además, ni siquiera puedes chatear... ¡¡tu madre te persigue todo el día para que veáis Ben - Hur!!
Así que yo lo tengo claro. La próxima vez que alguien me parta el corazón, utilizaré el ya bautizado "Método Belóstrofos para cuando llevas depresión" por el Comando Z: alcohol, un tranquilizante y a dormir toda la noche (vale, quizá es demasiado drástico). Y, desde luego, si tengo que escuchar alguna canción, será una que contenga mi frase favorita para estos casos.


Si te vas y me dejas, dime adiós con las orejas.


PD: En todo este tiempo...
Me he mudado de ciudad.
El blog cumplió un año y me olvidé; el 60% de mis amigas también cumplieron años (más de uno, claro), pero de eso no me olvidé.
Se ha publicado un libro que no, NO es mi libro, sino el libro de muchas. Para más información, pincha aquí.
Estuve en una despedida de soltera, dejé que me colocaran una diadema con sendos penes en las antenas y fui la única a la que se le cayeron los miembros... ¿será que emano algún tipo de onda lesbiana?
Mi familia tiene un nuevo miembro... y es el niño más guapo que he visto en mi vida.
Me he quedado sin espacio y tendré que pensar dónde abro la segunda parte de esta gran chorrada llamada blog. Si alguien quiere hacerme un diseño de esos fashion ideal de la muerte, se lo agradeceré.
Tengo un grupo de groupies (valga la redundancia) y pienso asociarme con la cabecilla para la mencionada segunda parte.
Descubrí más restaurantes de Madrid en un mes que en los anteriores 7 años.
Y muchas más cosas que, siguiendo mi línea, no tengo intención de contar.

 
Contacto con tacto

¿Alguien se acuerda del aquel programa que presentaba Bertín Osborne? Por dios, os tenéis que acordar: una serie de chicos y chicas (más o menos los primos mayores de los que ahora pululan por El Diario de Patricia) que se dedicaban a relatarle a nuestro querido Norberto los pormenores de la cita - a - ciegas (ciega de tequila o ciega de la O.N.C.E., son las 2 únicas razones que se me ocurren para querer pasar más de un nanosegundo con cualquiera de los participantes) que habían tenido la noche anterior. Y todo con el único propósito de que una máquina infernal les revelara el grado de compatibilidad entre ellos, emparejándolos conveniente para que pudieran procrear y mandar así al garete a Darwin y sus teorías sobre la evolución de la especie (*sick*).
Y me río, me río, pero en el fondo me da pena. Me pregunto por qué leches no hacen ahora un programa similar pero sólo para lesbianas... total, si las dos lesbianas "fíjate tú lo cool que soy" de Hospital Central se han casado, supongo que la televisión pública de este país está preparada para afrontar retos mayores.
Yo de verdad pienso que un programa de esas características ayudaría a mejorar la salud mental y sentimental de muchas lesbianas. Para empezar, me parece una forma explosiva a la par que glamourosa de salir del armario:
Tu madre: Cariño, por favor, dime que "tu mejor amiga" trabaja secretamente para la NASA en un proyecto de clonación de seres humanos y dime que la persona que vi anoche en la tele era eso, tu clon...
: No, mamá, era yo... Es que pensé que el fantástico sentido del humor de Bertín haría las cosas más llevaderas. Mira, te he traído una foto dedicada.
Tu madre: ¿Me estás diciendo que eres les... que eres lesbi... que no te gustan los chicos?
: No, mamá. En realidad es que el programa ofrecía mucha pasta y necesitaba el dinero para pagar los 2000 € que le debo al sicario que contraté para que se cargara a mi profe de mates.
Tu madre: ¡Menos mal! Me habías preocupado. ¿Qué quieres de cenar, mi pequeña, dulce y encantadora aprendiz de asesina?
Eso por no hablar de la gran contribución que haría en pro de que las lesbianas venciéramos nuestra natural timidez para hablar de ciertos temas:
Bertín (o Terelu, me da que después de La Granja esta señora estaría encantada de presentar tan sublime programa): Cuéntanos, Top... ¿Qué pasó cuando fuiste con Pepita al baño? Porque estuvisteis un buen rato...
Yo: Pues, a ver... Me sujetó el bolso mientras me remangaba los vaqueros para que los bajos no sufrieran desperfectos. Tuvo que salir en busca de un kleenex, así que tuve que agarrar el bolso con los dientes mientras hacía esfuerzos para que el abrigo, que llevaba colgado en la cabeza, tampoco rozara el suelo. En mitad de la maniobra el móvil, que llevaba en el bolsillo en modo vibrador (inserte aquí una risilla tímida a la par que nerviosa) se cayó dentro de la taza, así que tuve que mandar de nuevo a Pepita en busca de 2 pajitas, una servilleta y una cajetilla de tabaco vacía. Juntas nos las arreglamos para montar una caña de pescar improvisada con la que rescatar mi móvil. Lo malo es que con el lío se me fue un poco la cabeza y no me acordé de volver a poner los vaqueros en su sitio, saliendo del baño cual pescador. Y eso no tendría importancia si no fuera porque el baño estaba colapsado y yo no me depilaba desde que fui a Ibiza, allá por el 97...
Terelu: Venga, no me lo creo.... ¿Tú no tienes nada que decir, Pepita?
Pepita: Bueno, la verdad es que le miré un poco el culo, así como de reojo... (inserte aquí otra risilla tímida a la par que nerviosa).
Y, para rematar la jugada, la máquina infernal te daría inmediatamente el nivel de compatibilidad con Pepita, con lo que no tendrías que pasar los siguientes 2 meses descubriendo que es una de esas que se quiere mudar a tu piso en un tris porque adora las noches de tormenta, las películas de amor y las mantas de cuadros.
Pero no, dejemos de soñar y aceptemos que el nivel de probabilidad de cruzarte con una chica decente (y lesbiana) en la cola del teatro es mínima, así que las opciones se reducen a los bares de ambiente y, por supuesto, ese gran invento llamado chat.
En este momento me comprometo a invitar a un día "C" (comer, café, cine, cena, copas y, si hay suerte, cama) a aquella lesbiana que no haya entrado en un chat en su vida y que pueda demostrarlo. Y yo me pregunto... ¿qué tendrá el maldito chat, que nos atrae como la luz a las polillas? ¿Será que de verdad es una de las pocas vías que tenemos las lesbianas de conocer a otras de nuestro planeta? ¿No debería alguien pagarnos una indemnización por pasar un alto porcentaje de nuestro tiempo libre pegadas a la pantalla del ordenador en vez de ir al cine? ¿Tiene el sexo internáutico algún tipo de secreto que yo desconozco y que lo convierte en una experiencia única? ¿Será que el anonimato nos convierte en cualquier persona que queramos ser, en vez de la persona que somos? Y si se trata de conocer a alguien que sea más o menos afín... ¿para qué leches vamos a querer ser alguien que no somos?
Sea por lo que sea la cuestión es que todas, en mayor o menor medida, hemos pasado por el aro del chat. Y la verdad es que me alegro de haber abandonado esa práctica, porque cualquiera que me conociera vía chat pensaría que estoy bordeando el límite del coeficiente intelectual normal. De todas formas, ahí van una serie de ejemplos que os pueden ayudar en vuestras futuras incursiones en el fantástico "chat world".
SITUACIÓN 1: ¿OCUPADA?
Desconocida1: Hola
Yo: Hola
Desconocida 1: ¿Ocupada?
Yo: La verdad es que estaba a punto de descubrir un líquido que convierte la madera en oro y he pensado que meterme en un chat de lesbianas era el mejor medio para difundirlo, no te jode.
Desconocida1: No, me refiero a si estás hablando con alguien.
VALE. AQUÍ HAY QUE LLEVAR CUIDADO, TU FUTURA FELICIDAD PUEDE DEPENDER DE LA RESPUESTA.
Opción 1. : Pues sí, la verdad. Lo siento.
(Vale, es una opción personal, pero la verdad es que yo no cerraría ninguna puerta, sólo por si las moscas...)
Opción 2. : La verdad es que no, esto está un poco aburrido hoy.
(Puede que tengas suerte, la chica sea simpática, encima se sienta halagada y tengáis una entretenida conversación "en exclusiva" el resto de la tarde. Eso sí, si has mentido como una bellaca, intenta no confundirte con las dichosas ventanitas que se abren porque al final te acabarán cazando).
SITUACIÓN 2: ¿QUÉ BUSCAS?
Creo que ésta es la pregunta por excelencia. Al menos, creo que a mí me la han hecho el 95% de las veces que he chateado. Y, además, es tu oportunidad para demostrar si realmente tienes interés en conocer a alguien a través de internet o si sólo lo estás haciendo porque esa tarde está siendo mortalmente aburrida.
Opción 1. : Pues no sé. Imagino que sólo busco un rato agradable de charla, sin malos rollos y eso.
Correcto! Has respondido, que era lo que ella quería. Ahora, si no es una desesperada en busca de cibersexo te quedan, como mínimo, 5 minutos para engañarla.
Opción 2. : Hum, veamos. Estoy buscando un piso en el centro de Madrid, de 70 metros cuadrados, exterior, con calefacción y aire acondicionado, plaza de garaje, terraza y que cueste menos de 30 millones de pesetas, y he pensado que un chat de lesbianas era una buena opción.
Como la chica no sea masoca o encuentre tu sentido del humor de lo más encantador, te acabas de quedar sin ligue. Por borde.
SITUACIÓN 3: LAS PALABRAS MÁGICAS
Ay, ésta me encanta. No sé por qué, pero hay muchas chicas que piensan que utilizando determinadas palabras van a conseguir llamar tu atención más de 2 minutos. Sin duda, mi palabra mágica favorita es "interesante":
Desconocida1: Me da igual que estés ocupada, seguro que yo soy más interesante...
Yo: Mis intereses son la pesca con crías de renacuajo biónico, la física cuántica y el Matados Fútbol Club. ¿Seguro que tenemos el mismo concepto de interesante?.
O, si no, ésta otra:
Desconocida1: Tú te lo pierdes, estoy segura de que podría ser la mujer de tu vida...
: Soy una frívola, así que si no tienes medidas de modelo, los ojos verdes, un coeficiente intelectual por encima de la media, un sentido del humor exquisito, una elegancia natural en cuanto al atuendo, una increíble mano izquierda con los críos, un título universitario, casa propia, un sueldo decente y un interés desmedido por la pesca con crías de renacuajo biónico, la física cuántica y el Matados Fútbol Club, mal lo llevamos.
Lo bueno de esta situación es que si lo siguiente que te dice no son una sarta de insultos, puede que sí sea la mujer de tu vida.
SITUACIÓN 4: ELIGIENDO NICK
Aquí no hay ningún misterio. Debería haber un refrán que dijera algo así como "dime qué nick utilizas y te diré con quién vas a hablar o de qué vas a hablar". Y no me hagáis explicar las sutiles diferencias que existen entre "Rubita_cachonda" (prepara la webcam), "Chica_interesante" (qué gran clásico) y "Melancólica" (prepara el valium).
SITUACIÓN 5: LA OTRA ALTERNATIVA
Si no te apetece hablar con nadie en tiempo real, siempre te queda la opción de dejar un mensaje en cualquiera de los foros que hay en la red o responder a alguno de los que haya. Lo malo es que son clones unos de otros y, al final, intentas ser tan original que te sale un asco de anuncio. O te parecen tan iguales que pasas de responder a ninguno. Veamos el ejemplo.


Chica, 27, atractiva, sociable y sincera busca similar para amistad y posible relación


Mi pregunta es... ¿por qué nadie ofrece nunca más datos que los expuestos en el ejemplo? Joder, no estoy pidiendo que pongas el D.N.I. completo, sólo que me digas algo que te identifique un poco más. Aunque bueno, tampoco es de extrañar que sean todos tan iguales. ¿Os imagináis un anuncio que fuera como éste?:


Chica (porque eso sí, no soy un tío salido) de edad indefinida, más fea que un pie, asocial, metirosa patológica, más corta que un zapato y con el sentido del humor en el dedo meñique busca a su opuesto para que le devolvamos el equilibrio a la fuerza (o, en su defecto, para que echemos un polvo, que falta me hace).


Yo contestaría, aunque sólo fuera por curiosidad. Y bueno, me estoy dejando mil cosas, pero ésto se está alargando demasiado. No sé por qué nos complicamos tanto y no hacemos más como los gays, que cuando entran en un chat parece que utilicen un lenguaje basado sólo en números:
Caliente1: 1,88, Talla 50, 101 pecho y 23 cm de tú ya sabes (me parto). ¿Te hace?.
En fin, lo dicho. Gran frase la que afirma que...


Vale, tener un blog es de freaks... Pero el chat es mucho peor


 
Una mancha en el historial

Vale, vale, que estoy desaparecida como "El Dioni" en sus buenos tiempos y que así no vamos a ningún lado, que el blog hay que cuidarlo y esas cosas y que mi nivel de actualización es casi tan penoso como el Real Madrid. Podría inventarme alguna excusa y decir, por ejemplo, que a los jefazos de mi universidad se les ha ocurrido la brillante idea de cambiar las fechas de los exámenes y cascarme el primero este lunes, o que he estado todas las navidades de viaje por un país lejano y exótico y no he tenido tiempo de hacer el freak en internet... pero la cruda y triste realidad es que soy más vaga que el estilista de Lauren Postigo y, simplemente, me he dedicado a pasármelo bien. Y hoy compruebo con horror que he dejado el mes de diciembre en blanco. Afortunadamente, las nuevas tecnologías me permiten hacer una pequeña trampa (internet debe ser el único sitio del mundo que te deja viajar en el tiempo) así que no pienso cortarme un pelo y tengo la oscura y secreta (bueno, ahora ya no tan secreta) intención de colocar este post el día 31 del mes de Diciembre a las 23:59 horas del año de nuestro señor 2005. Así que...


¡¡Feliz año nuevo a tod@s!!


Vale, lo sé, es una técnica bastante rastrera, pero no estaba dispuesta a dejar un mes en blanco y mancillar para siempre mi impoluto e impecable historial.
Y, hablando de historiales impecables, me ha dado por pensar cuántas lesbianas en el mundo pueden presumir de no haber intercambiado jamás de los jamases fluidos corporales (de cualquier clase) con un miembro (me ahorro el chiste fácil, ji ji) del sexo masculino. Alguna vez hemos hablado de la entrañable figura de Acoseitor, y me pregunto si hay alguna lesbiana que, bajo la romántica luna de una noche de verano (y con 23 cubatas entre pecho y espalda) no haya sucumbido a las zalamerías del galán en cuestión (que, dicho sea de paso, tras la ingesta de tamaña cantidad de vodka te parece hasta mono).
Yo, hasta la fecha, creo que no me he cruzado con ninguna lesbiana "de pura cepa", de esas que lo tenían claro desde preescolar y que nunca han dejado que un tío les metiera la lengua (y lo que no es la lengua) hasta las costillas (y lo que no son las costillas).
Y bueno, ya puestas, reconozcamos que no siempre es el alcohol el culpable de que nos lancemos en brazos del príncipe azul postizo. En mi caso, confieso que muchas veces he caído en la tentación movida por un afán de integración: con 16 años, como no te zamparas a un tío en la fiesta post exámenes te quedabas fuera de cualquier conversación hasta la evaluación siguiente. Y, por qué no decirlo, ya de más mayorcita liarse con un tío es la única terapia conocida contra el estrés... porque no me digáis que una no se pone nerviosa cuando todas las demás empiezan a contar sus primeras historias de cama y a mirarte como si fueras una prota de telenovela venezolana, virgen e inmaculada con 20 años... Evidentemente, el hecho de que te estés cepillando a tu "mejor amiga" desde los 15 no cuenta (o, al menos, no es algo que puedas contar).
Como siempre, tras una exhaustiva investigación de campo a la que llamaremos "¿Qué leches hago dejando que este tío me toque las tetas?", el equipo técnico de este blog ha decidido que, en cuestiones de lesbianas que han manchado el historial, pueden darse los siguientes casos:
1.- Cómo perder la inocencia de forma patética: en este caso, la fechoría se comete en ese difícil intervalo de tiempo que va desde la infancia hasta la adolescencia (aproximadamente 2 meses). Suele producirse en el típico cumpleaños en el que ya eres muy mayor para que tu madre te lleve un payaso a casa pero sigues siendo demasiado pequeña como para pasar la tarde a base de lingotazos de tequila. Así que se prepara un cumpleaños "sin padres", con mucha coca cola y algunos juegos "picantes", como la botella o el minuto. Y ahí que te ves, metida en un armario con uno de tus compañeros de clase que piensa que un beso de tornillo consiste en mover la lengua de un lado a otro como si estuviera pegando sellos en serie. Al final sales del "cuarto oscuro" con la cara roja como un tomate y los labios más rojos todavía de los bocados que te ha metido el bestia de tu compi (no te engañes, nunca lo verás con los mismos ojos) para descubrir que todas tus amigas se han dado su primer beso con lengua con el mismo chico. Al menos os divertiréis los siguientes 20 años recordando la anécdota... y NO, juro que NO es un experiencia personal...
2.- Mari, por dios, cuéntame qué pasó ayer: en este caso podemos echarle toda la culpa al alcohol. Por lo que tengo entendido, la primera gran borrachera y el primer magreo serio con un chico van cogidos de la mano. En este caso una no suele acordarse de los hechos acontecidos y tiene que fiarse de la palabra de la mejor amiga de turno, que le jura y le perjura que "si no llega a ser por mí, te hace un hijo allí mismo". Mi generación da gracias por la no existencia de móviles con cámara de vídeo en aquellos tiempos... verme bailando la lambada en plan guarro encima de la barra con un tío de cuyo nombre no quiero acordarme (de hecho, no me acuerdo) es algo sin lo que puedo vivir perfectamente. Y NO, joder, TAMPOCO es un hecho autobiográfico...
3.- Cómo perder la inocencia (y la virginidad) de forma patética parte II: seguimos avanzando en el tiempo, y ahora liarse con un tío no consiste en un par de besillos subidos de tono en cualquier callejón con poca luz. Llega el momento en el que ya no se habla de lo guapo que es Pedrito, sino de la longitud de su "herramienta del amor" (jo, es que poner "pilila" me parecía muy obsceno). Vamos, que tus amigas se transforman en tertulianas del programa "hablemos de sexo" y, hasta que no consigues cepillarte a un tío, estás tan aislada de la sociedad como los que no vieron la primera edición de Gran Hermano. Definitivamente, éste es el momento que aprovechan las lesbianas de pura cepa para salir del armario a lo grande y ahorrarse quebraderos de cabeza. Pero las cobardes optamos.... digo, optan por integrarse y probar la experiencia. Los motivos pueden ser diversos: el mencionado alcohol, la curiosidad pura y dura o el simple experimento científico. Lo bueno es que a estas edades, la que más la que menos ya tiene bastante clara su orientación y, dado el escaso interés mostrado por los hombres en cuestiones sentimentales, escoge la opción del "sexo deportivo" y decide liarse la manta a la cabeza y probar todas las guarradas posibles con el primer desconocido decente que le pide fuego en una discoteca, así que la experiencia no es demasiado traumática. Ejem... ¿cuántas veces tengo que decir que NO hablo por propia experiencia?
4.- Es mi "muy mejor amiga del alma": en realidad, en este caso lo que mancha el historial de la sujeta en cuestión es haberse liado con una chica. Porque ella es hetero y muy hetero y lo que le pasa es que su relación con Estrellita es de lo más especial y claro, ya sabemos que a veces se confunden sentimientos y tal. Probablemente acabará casada y contándole a sus hijos su experiencia lésbica como nuestros padres nos cuentan cómo corrían delante de los grises y se inflaban a anfetaminas en los conciertos de Los Beatles... una especie de "locura de universitaria" transitoria. Ay, pesadas, mis peripecias siguen sin contar porque mi "locura universitaria" duró unos cuantos años y NO, NO tengo intención de casarme...
5.- Viviendo el engaño: evidentemente, aquí la lesbiana en cuestión ya sabe que perdería la cabeza por un par de piernas largas (y no precisamente las de Gasol) pero, por diversas razones en las que no entraremos, prefiere agarrarse al noviete de turno. Y, en este punto, existen 2 versiones:
Versión 5.1 o "novio de mentirijillas": en esta versión, más que un novio es un rollo que dura más tiempo de lo normal. Ideal porque no supone un compromiso real y siempre puedes ponerlo de excusa en tus crisis amorosas (decir que sufres por Pepe es más fácil que reconocer que sufres por Pepa).
Versión 5.2 o "novia a la fuga": aquí la situación es un poco más complicada porque sí hay compromiso, conocimiento mutuo de familiares y amigos y, si me apuras, anillo de pedida. Y tengo que reconocer que hay que tener un par de huevos para plantar a tu novio de 7 años dos semanas antes de la boda. Pero qué queréis, supongo que cuando entra en juego la felicidad de una, el resto de cosas deja de tener importancia.
En fin, hasta aquí nuestro estudio de hoy. Seguro que nos hemos dejado alguna cosa, así que no seáis tímidas y confesad. Y la que no tenga nada que confesar que lo diga... ¡¡podemos recoger firmas y mandar un petición al ayuntamiento para que le cambien el nombre a la plaza de chueca!!



Y este post va por mis amigas, las del Comando Z y las "de siempre", por haberles dado tanto el coñazo con Manolos, Antonios y Jaimes varios cuando me han demostrado que podía haberles dicho que me gustaban más ellas que ellos hace miles de años.


 
Salir y entrar

Salir: Acción de elegir conjunto, ducharte, vestirte, volver a elegir conjunto porque no te convence y dirigirte (sin olvidar el paso "pásate al menos un cepillo para que no te confundan con la hermana chunga de Pumuky") a un sitio determinado en el que te esperan tus amigas (amigas puntuales, si no serás tú la que tengas que esperar, por pardilla). Vamos, lo que comúnmente se conoce como "salir de juerga".
Entrar: Acción que el 100% de las lesbianas que conozco afirman no tener ni zorra idea de llevar a cabo o no haber puesto en práctica jamás de los jamases. Vamos, lo que comúnmente se conoce como "entrarle a una tía".
Joder, después de 2 años lamentándome de mi mala suerte con las chicas, cuando por fin decido dejar mi estado perenne de "soltera y a mucha honra", cuando me pongo la etiqueta de "putón mode", subo al nivel 6 y estoy dispuesta a mostrarme receptiva y encantadora a partes iguales (sin conseguirlo, vale, pero lo que cuenta es la intención)... en fin, después de todos estos avances salgo una noche y descubro que no tengo ni la más remota idea de lo que hay que hacer para ligarse a una chica.
Y eso no es lo peor... lo peor es que TODAS las lesbianas a las que recurro en busca del "manual del flirteo nocturno" parecen andar igual de perdidas que yo. En serio, desde que me dedico a investigar el maravilloso mundo de las lesbianas, hay una pregunta que hago invariablemente a todas aquellas que tienen la mala suerte de cruzarse conmigo:
"¿Tú ligas, o te ligan?"
Y, en serio también, TODAS me responden lo mismo:
"Uf, yo ligar no, yo soy más bien de dejarme"
A ver si me entero. Resulta que basta con llegar a un bar, quedarse en una esquina de la barra y esperar...



No sé si reir o llorar, así que se me queda esta cara de idiota


Una de dos: o mi colonia no lleva la suficiente cantidad de feromonas o existe una pócima secreta como la de Astérix (de la cual desconozco la receta, of course) que todas (menos yo) se beben antes de salir y que actúa como un afrodisíaco de lo más potente. Porque vamos, la última vez que puse en práctica el método "quédate quieta como si te hubiera dado una parálisis" lo único que conseguí fue que las chicas se me acercaran para dejarme sus abrigos (creo que me confundieron con el perchero) y volver a casa con una contractura de calibre 12. También existe la posibilidad de que yo sea la lesbiana más fea del barrio, pero en pro de mi equilibrio emocional optaremos por la versión de la colonia anti - ligue.
Dejando las bromas a un lado, (lo digo por lo de la colonia, el hecho de ser más fea que un Twingo de color fucsia es algo que tengo totalmente asumido), está claro que si todas fuéramos del Tipo B (las que no dan el primer paso ni San P'atrás) no habría ni una sola pareja de lesbianas felices y contentas sobre la faz de la tierra. Y como todas sabemos que, efectivamente, sí que hay parejas de lesbianas felices y contentas sobre la faz de la tierra, la única conclusión que puedo sacar es que ligar no debe de ser tan difícil. Me refiero a ligar con una chica, está claro que ligarse a un tío es lo más fácil del mundo mundial... ¡No salgo de mi asombro! ¿De verdad ligarse a un tío es lo más fácil del mundo? Pues nada, decidme también el secreto, que aunque a mí no me sirva de mucho seguro que el Comando Z os lo agradece. En serio, cada vez que hablo con mis amigas lesbianas sobre el tema del escarceo amoroso sale alguna "listilla" que no se come una rosca y que siempre se queja de que, con un tío "con mover un poco el culo lo tenías todo hecho"



Desde luego, hoy no voy a ganar para disgustos


A ver, en mi etapa de heterosexual lamentable me apunté a clases de baile, me compré un disco de música brasileña, me pasé horas ensayando para mover el culo medio decentemente y ligué menos que Steve Urkel (de ahí lo de lamentable). A lo mejor era porque, mientras mis amigas parecían una copia mejorada de las "Tanga Girls" yo parecía un baticao con las pilas medio gastadas pero vamos, dejando ese pequeñísimo detalle aparte, si fuera tan fácil algún tontaina hubiera picado. Bueno, a lo que iba, que me lío yo sola y no acabo nunca. El caso es que, después de mucho buscar, he encontrado a un reducido grupo de lesbianas Tipo A que (¡milagro!) me han revelado sus secretos para no dormir solas ni un fin de semana. Y yo, con el espíritu altruista que me caracteriza, me veo en la obligación de compartirlo con todas vosotras.
1.- Los vicios también tienen sus ventajas: está claro que fumar te deja los pulmones hechos un asco y beber te deja el hígado hecho polvo. Ya que estás hecha una mierda por culpa del tabaco y el alcohol, al menos que te echen una mano. El truco es simple y es la excusa más vieja del mundo para entablar conversación, así que pide fuego. Cuando te lo vaya a dar, tírale "accidentalmente" la copa. Pon cara de disculpa y ofrécete amablemente a invitarla a otra copa. Con esto ya tienes mucho terreno ganado por varias razones: las torpes tienen cierto encanto difícil de explicar, te aseguras 10 minutos de charla mientras esperáis la copa y el nivel de alcohol en sangre de la víctima aumenta. Si sobornas al camarero para que cargue la copa y consigues emborracharla indecentemente, estarás cerca de tu objetivo.
2.- Minutos musicales: aunque odies la pachanga y la canción del verano, piensa que la música hortera puede ser tu aliada. Por ejemplo, si estás muy buena, con acercarte a la pobre inocente y decirle (entre susurros y al oído, afortunadamente la música siempre está demasiado alta) algo así como "¿Bailamos?", seguramente no podrá resistirse. Aunque pénsandolo bien, si estás muy buena ya puedes recitarle el artículo 134 del Código Civil que la tendrás en el bote. De hecho, si estás muy buena deja de leer esto (no te hace falta, capulla) y dedícate a algo más productivo. Siguiendo con el tema musical, también puedes echarle morro y valerte de alguna letra para entrar a la tía en cuestión. Sería algo así como acercarte y soltarle "te he visto por ahí, y siento que me encantas. ¿Quieres...?" o algo menos sutil, en plan "Voulez-vous coucher avec moi, ce soir" (traducción correcta del "vulevu cuché avec mua se-xua", canción en la que todo el mundo pensaba que la parte del se-xua era la parte erótica). Oye, si cuela, cuela. Y siempre te queda la opción del baticao... si la chica tiene un poco de sentido del humor valorará tus esfuerzos por caerle bien.
3.- El roce hace el cariño: si los pasos 1 y 2 han funcionado, es posible que estés preparándote para una cita de verdad. En este tercer paso es imprescindible que tengas algún tipo de contacto físico. Por ejemplo, si lleva pendientes, alábale el buen gusto, dile que te encantan y aprovecha para rozarle casualmente el lóbulo de la oreja. Si estás en el cine, compra un cubo enorme de palomitas y permanece alerta para meter la mano (que no meterle mano, son conceptos distintos) al mismo tiempo que ella. A lo mejor hay suerte y os pasáis toda la peli haciendo manitas. Si vas a cenar, procura que tu pie esté en contacto con el suyo... en fin, cosas así, para que vea que hay predisposición.
4.- La mirada definitiva: está claro que si después de haberte pasado toda la noche pisándole el callo ella aún quiere quedar contigo, el interés es mutuo. Invítala a un café y aprovecha una pausa en la conversación para lanzarle "la mirada", como si fueras el prota de Zoolander. Ya sabéis, "la mirada"... esa pose a mitad de camino entre el amor y la lujuria que dice algo así como "si no te doy un beso ahora mismo voy a morir a causa de un tapón en la aorta". Se tiene que derretir por huevos. Aviso, ensaya antes "la mirada" en casa, no vaya a pensar que eres estrábica o que se te ha metido el azúcar en el ojo. En teoría, tras el efecto fulminante de "la mirada" tiene que acercarse cual Cenicienta dispuesta a recibir su primer beso de amor. Pero, si no es así, no desesperes. Aún queda una opción.
5.- El mensaje de amor: esto es, básicamente, decírselo claramente. Si todas somos tan tímidas y nos cuesta tanto dar el primer paso, está claro que estaremos eternamente agredecidas si es la otra la que lo hace. Así que llévala a casa tras el café y, cuando desaparezca en el portal (no hay que darle tiempo para que reaccione), envíale un mensaje del tipo "en la cafetería tenía tantas ganas de besarte que he vuelto a morderme las uñas después de 4 años". Si no recibes contestación a eso acude al psicólogo, supéralo y elige otra víctima.
Y si repites estos pasos más de 10 veces con resultado negativo, cómprate un vibrador y vuelve al método quédate quieta como si te hubiera dado una parálisis; a lo mejor la sonrisa post orgasmo que tienes tras una sesión con tu nuevo amiguito da resultados.
Pero no hay que ser pesimistas, estos pasos suelen funcionar y tras el mensaje de amor lo lógico es que se tire al cuello sin mediar palabra en vuestra próxima cita.
Lo más gracioso de todo es que una chica que te pida fuego, te tire la copa, te invite a otra copa, te proponga bailar entre susurros, haga el ridículo con las canciones, te toque constantemente, te lance "la mirada" y te mande el mensaje de amor acabará diciendo que TÚ te lanzaste a su cuello sin miramientos, porque ya sabéis...


"Uf, yo ligar no, yo soy más bien de dejarme"