El caso más sonado es el de Berto que, tras empezar de una manera fresca y trepidante, consiguió asentarse y cuando llegó su 'tio' hubo mucha gente que se quedó con ganas de que siguiera. Su sección diaria (Bertovisión) ha ganado en peso y en calidad y son miles los que ven el programa sólo por no perderse su ración de Berto de cada noche.
Por otro lado está Ángel Martín, ese chico bajito, serio y con gran retranca que es capaz de tener réplica a todas las afirmaciones de Patricia Conde. Martín, denostado por algunos y alevado a los altares por otros, mustra cada día su imagen ante las cámaras sin importarle (o al menos eso parece) lo que digan los demás. Lo que es innegable es que tiene una agilidad mental bastante superior a la media de los que le critican.
Y el caso más curioso es el de Beatriz Montañez. La periodista de Ciudad Real llegó de Estados Unidos para hacerse cargo de la sección "Fritanga de medios". Estar al lado de Wyoming es complicado (dada su gran capacidad para captar la atención) pero parece que Montañez ha conseguido superar este problema y hacerse con un hueco más que pasajero en el programa "El intermedio".
Se ve que en La Sexta se están haciendo las cosas bien puesto que en el momento que las estrellas descansen habrá secundarios con capacidades y aptitudes para tomar las riendas de los programas.
Y es que no hay nada como mezclar la ternura de los 'avis' con los ritmos rockeros de un grupo tan famoso en Cataluña como 'Lax'n'busto'. El programa de TV3 'Casal Rock' se llevó anoche un 21% de audiencia (casi tanto como 'Madrileños por el mundo' que hizo un 23%) en una gala en la que el momento álgido llegó cuando el coro de ancianos llevó a cabo la interpretación de 'Llençat'.
Parece que la fórmula funciona puesto que la gran audiencia que hizo anoche se viene repitiendo emisión tras emisión. El programa en sí es curioso pero, personalmente, prefiero otros de la autonómica: 'Els matins', por ejemplo, me parece una genial alternativa a los magacines de las televisiones nacionales y el papel de Josep Cuní a la cabeza del equipo que realiza el programa es, cuanto menos, profesional. 'Polonia' es otra muestra de un programa bien hecho a base de ingenio.
Habrá que seguir los pasos de los programas de las autonómicas puesto que, con la llegada de la Televisión Digital Terrestre (TDT), la diversificación de las cadenas hace un efecto 'rasero' que equipara las posibilidades de captar audiencia a todos los canales, sean nacionales o autonómicos.
Recuerdo los días en los que en la redacción de “El Programa de Ana Rosa” se reía divertido cuando la Campos sufría un nuevo descalabro de audiencias. Recuerdo cuando las habladurías por los pasillos de Tele5 trataban sobre cuando sería la próxima crisis de ansiedad o cual sería el próximo al que gritaría en su plató de Antena 3, por aquellos tiempos.
Se las prometían felices cuando llegó María Teresa a cubrir el puesto del inteligente y trabajador Vicente Vallés. No entraré a valorar el papel que hace la periodista andaluza en ‘La mirada crítica’ pero si en las declaraciones que la escuché en la cadena ser días después de que se hiciera oficial el fichaje. ‘No es lo mismo empezar con un 12% de audiencia que con un 8%’ declaró Campos. Efectivamente, no es lo mismo, al igual que no es lo mismo preocuparse por el resultado que por el trabajo que te lleva a el.
Al otro lado de la mesa (metafóricamente hablando, claro) se situaba Ana Rosa Quintana. La presentadora modelo que sabe equilibrar lo moderno con lo tradicional (con un equilibrio del 20% lo primero y un 80% lo segundo), comenzó con un tono más conciliador que en la primera entrevista. Posteriormente, la Campos acompañó con su sonrisa a los comentarios de AR y, finalmente, convinieron en que ambas ‘ganaban mucho desnudas’ y rieron felizmente.
No creo que hayan llegado a tener buen rollo. No creo ni que hayan conseguido acordarse la una de la otra sin maldecir entre dientes. Lo que si creo es que en época de crisis todos estamos dispuestos a poner el culo para que entre la mayor publicidad posible y podamos seguir desde nuestro púlpito lanzando arengas a la gente ‘normal’ o ‘de la calle’. Así es la televisión, así son los medios, así son las cosas.