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He editado esta parte del blog tantas veces que ya no sé qué poner. Si me visitas es porque ya me conoces, y si no me conoces, tampoco te pierdes nada. En cualquier caso, gracias por venir.
Sindicación
 
Una mano menos
Durante todos los años que llevaba acuchillando enemigos, Delba había cambiado de armas en numerosas ocasiones. Sin embargo, esta vez le iba a costar más. Aunque las dos dagas que utilizaba para luchar estaban bastante estropeadas, eran sin duda las mejores que había tenido.
Cuando terminó de afilarlas y limpiarlas se acercó al río y se lavó. Después volvió al campamento que Earl terminaba de preparar, se sentó y deshizo el recogido de su pelo, liberando la hermosa cabellera de color castaño. Se quitó la armadura y se untó el hungüento para las rozaduras que había comprado en Stormwind.
Durante varios meses habían seguido la pista de los gnolls, y ahora se encontraban bastante cerca. Al otro lado de las montañas de Redridge, éstos habían establecido una guarida en una enorme caverna. Lakeshire pagaba bien a aquel que lograse encontrarles y traer la garra de su líder, Yowler, como muestra de haberle dado muerte. Un trabajo que parecía sencillo, hasta que se encontraron con la primera patrulla gnoll.
Delba se había enfrentado ya de esas criaturas, mitad hombre mitad hiena. Durante el trayecto a pie que les guió desde Elwyn Forest, rumbo Este, hasta Lakeshire, Earl y ella acabaron con varias partidas que acechaban el camino como vulgares bandoleros. Sin embargo, los gnolls de Redridge eran distintos. Para empezar, eran enormes. Los 4 que tuvieron que abatir en esa ocasión, eran al menos dos cabezas más altos que Earl, el cual ya medía cerca del metro noventa. Nunca se separaban del grupo y demostraban una inteligencia bastante mayor que los gnolls de otros lugares. Eran fuertes y disciplinados en combate, y sus armas y armaduras eran de una calidad impensable para unas criaturas nómadas. Con cierta dificultad, acabaron con ellos, gracias en parte a la destreza sin igual de Earl con su enorme hacha, y a la capacidad de Delba de acechar sin ser vista, pasando a cuchillo a sus enemigos.
Sin embargo, entonces ya se dieron cuenta que el trabajo se iba a complicar. Estos gnolls pertenecían a una especie distinta. Superior, sin duda.

- Hoy no tengo mucho sueño. Haré guardia toda la noche. Descansa, Delba, tiene mala pinta ese codo.
- Mi codo está bien. Tú eres el que me preocupa. Anoche tampoco dormiste.
- ¡Genial! ¿Desde cuando eres mi madre?
- ¿Desde cuando eres idiota? Mañana tenemos que atacar la cueva de esos gnolls, no me gustaría hacerlo con un guerrero traumatizado y medio dormido.
- ¿Lo de mañana? Bah. El tema es fácil. Yo les pego, tú le cortas la mano y nos largamos. Y a cobrar el oro. Punto.
- ¡Qué fácil! Cualquiera lo diría después de la que te metieron esos cuatro. Earl, de verdad, Bragnor está bien, deja de preocuparte por él.
- No tiene nada que ver con Bragnor.
- Claro, seguro. Mira, aunque te cueste reconocerlo, siempre ha sabido cuidarse mejor que tú. Sé que le echas de menos, pero si no te centras en lo que tienes por delante acabarás con una espada atravesándote la cabeza. Necesitas descansar.
- Qué pesada eres.
- Vete al cuerno, Earl. Haz lo que quieras. Pero si mañana te quedas dormido mientras los gnolls te están rajando, no va a ser Delba la que te saque de ahí. Por imbécil.
- Zorra.
- Desviado.

Y Delba se echó a dormir. Aunque a mitad de la noche, se despertó por el sonido de los ronquidos de Earl. Dudó entre taparle con una manta para protegerle del frío o romperle los dientes de un puñetazo por cabezón y por quedarse dormido. Acabó haciendo lo primero, y preparándose para la guardia. Recibió al sol de la mañana con el acompasado sonido de Earl al roncar.
Por la mañana, ninguno de los dos comentó nada del asunto. Earl estaba de mejor humor, aunque un poco avergonzado por quedarse dormido, cosa que divertía mucho a Delba. Cuando recogieron todo, él dijo, con toda la fuerza de su potente voz:
- Bien, acabemos con esto. Tengo ganas de volver a Lakeshire y ponerme ciego de cerveza.
Sin más, emprendieron la marcha.

El viaje fue rápido. Habían comido bien y estaban relativamente descansados. A media mañana, tras una loma, atisbaron algo. Tres gnolls hacían guardia apostados en lo alto de un repecho de un empinado risco.
- Delba, ya sabes lo que tienes que hacer.
- Claro. Pero esta vez, déjame hacerlo, por favor.
La respuesta enfada de Delba, recordando la mayoría de ocasiones en las que él le había dicho lo mismo, le hizo reír.
- Por supuesto. Son tuyos. Yo espero.

Delba sacó sus dagas, despacio y se dispuso a acercarse a ellos. Como por arte de magia, se fundió con la maleza de la zona. Despacio, casi sin hacer ruido, se acercó como un fantasma. Cogería al más grande de ellos, por detrás, y le clavaría la daga en el cuello. Moriría lentamente antes de que sus compañeros reaccionasen. Sería entonces cuando Earl debería aparecer para ayudarle a acabar con los dos restantes. Sin embargo, una vez más, como tantas otras, justo cuando Delba se acercaba a su objetivo, escuchó detrás de ella un grito. "¡ChuChuuuuuuuuuuu!" seguido del estruendoso tintineo de la armadura de su compañero acercándose a los gnolls a toda carrera. Estos le oyeron, desenvainaron las armas y corrieron hacia él. Delba estaba entre ellos y Earl, pero su camuflaje era suficientemente bueno como para que no la viesen. Maldijo a su compañero. Sin embargo, como ya le había hecho lo mismo varias veces, estaba preparada. Sabía lo que tenía que hacer.
Cuando los gnolls pasaron por su lado, clavó en el hombro del más cercano a ella la daga que llevaba en la mano derecha, para retenerlo. Antes de que pudiese siquiera quejarse por la profunda herida, le atravesó la otra daga por debajo de las costillas, en sentido ascendente. El gnoll murió al instante. Delba corrió en ayuda de su compañero, unos metros delante de ella. Cuando llegó, él ya había acabado con una de las criaturas y se defendía son problemas de la otra. Delba le pegó una patada en las piernas que hizo trastabillar al gnoll, justo para que Earl hundiese el hacha en mitad de su cabeza. Rápidamente, habían acabado con sus tres enemigos.

Continuará...
 
Comentario:
Estaré por aquí, leyéndote.
Felicidades.
Un saludo
 
Comentario:
Que gonita historia de amor xDDDDDD
No