Te has ido.
Te echo de menos.
Miro por toda la casa y no te encuentro. Ni siquiera recuerdo como fue, qué pasó. Por qué desapareciste. El alargar la mano en la cama para acariciar la tuya y no tocar mas que fría sábana es más de lo que puedo soportar. La mañana se vuelve aterradora por el silencio que provoca tu ausencia. He probado a llamarte, gritando a veces, llorando, susurrando y suplicando otras, pero nunca volvías. Ahora, despues de tanto tiempo, mi cabeza se empecina en olvidarte, en pasar página. Tu faz se torna borrosa cuando intento recordarla y tu nombre... no recuerdo tu nombre, aunque sí que era hermoso.
Has hecho que mi entorno cambie. Al irte, has pintado de gris los días. Has convertido mi vida en un melancólico otoño, frío y oscuro . Oir el viento es doloroso, pues no lo acompaña tu voz. De los bellos momentos que vivimos juntos, de las bellas historias que creamos, sólamente me queda el recuerdo de la felicidad de esos días, aparcado en un rincón de mi mente. Y, como en los primeros días del otoño, esos recuerdos se desmoronan, caen despacio como las hojas de los árboles. Mi mente es como un oscuro bosque que soporta impotente como poco a poco los retazos de sus recuerdos caen al suelo, inertes y quebradizos.
Te has ido y no volverás, pero pronto yo iré contigo. Despertaré y la crueldad de mis sueños, de mis miedos, quedará aparcada. Alargaré la mano y ahí estará la tuya, cálida y sauve. Al notar mi roce, la apretarás con cariño. Me abrazarás y me darás los buenos días, con voz somnolienta y dulce. Antes de irme, volveré a nuestra habitación para abrazarte de nuevo, y tú me recibirás como si me hubieses esperado toda la vida. Y así lo harás tantas veces como quiera volver.
El miedo se obceca en mostrarme como sería yo sin todo lo que amo, y lo hace a traves del aterrador realismo de mis sueños. Me roba la alegría, la felicidad, que tú luego me devuelves con creces cuando esas horas pasan. Me ha declarado una guerra que no puede ganar, que causa heridos, pero no muertos. No puede ganar porque sigo encontrando tu mano todas las mañanas, y me aferro a esa certeza. El miedo puede mentir, pero no cambiar la realidad.
Sigue a mi lado y juntos le haremos desaparecer.
zidair.-
Miro por toda la casa y no te encuentro. Ni siquiera recuerdo como fue, qué pasó. Por qué desapareciste. El alargar la mano en la cama para acariciar la tuya y no tocar mas que fría sábana es más de lo que puedo soportar. La mañana se vuelve aterradora por el silencio que provoca tu ausencia. He probado a llamarte, gritando a veces, llorando, susurrando y suplicando otras, pero nunca volvías. Ahora, despues de tanto tiempo, mi cabeza se empecina en olvidarte, en pasar página. Tu faz se torna borrosa cuando intento recordarla y tu nombre... no recuerdo tu nombre, aunque sí que era hermoso.
Has hecho que mi entorno cambie. Al irte, has pintado de gris los días. Has convertido mi vida en un melancólico otoño, frío y oscuro . Oir el viento es doloroso, pues no lo acompaña tu voz. De los bellos momentos que vivimos juntos, de las bellas historias que creamos, sólamente me queda el recuerdo de la felicidad de esos días, aparcado en un rincón de mi mente. Y, como en los primeros días del otoño, esos recuerdos se desmoronan, caen despacio como las hojas de los árboles. Mi mente es como un oscuro bosque que soporta impotente como poco a poco los retazos de sus recuerdos caen al suelo, inertes y quebradizos.
Te has ido y no volverás, pero pronto yo iré contigo. Despertaré y la crueldad de mis sueños, de mis miedos, quedará aparcada. Alargaré la mano y ahí estará la tuya, cálida y sauve. Al notar mi roce, la apretarás con cariño. Me abrazarás y me darás los buenos días, con voz somnolienta y dulce. Antes de irme, volveré a nuestra habitación para abrazarte de nuevo, y tú me recibirás como si me hubieses esperado toda la vida. Y así lo harás tantas veces como quiera volver.
El miedo se obceca en mostrarme como sería yo sin todo lo que amo, y lo hace a traves del aterrador realismo de mis sueños. Me roba la alegría, la felicidad, que tú luego me devuelves con creces cuando esas horas pasan. Me ha declarado una guerra que no puede ganar, que causa heridos, pero no muertos. No puede ganar porque sigo encontrando tu mano todas las mañanas, y me aferro a esa certeza. El miedo puede mentir, pero no cambiar la realidad.
Sigue a mi lado y juntos le haremos desaparecer.
zidair.-
Comentario:
snif, snif...
M'emosiono cual colegiala quinseañera.
Muy bonito y muy profundo Zid. A mi también me has pillado desprevenido :D
M'emosiono cual colegiala quinseañera.
Muy bonito y muy profundo Zid. A mi también me has pillado desprevenido :D
Comentario:
Es una mezcla de todo. Juntas sentiemientos, sensaciones y cosas que se te ocurren escuchando buena música. Suelo escribir varias cosas como estas, aunque no os conozco lo suficiente para postearlas. XDD
Es broma, iré mezclando un poco de todo. No me gusta ponerme demasiado serio, pero tampoco quiero que con tanta "frikada" os sorprendais cuando escriba algo asi. ;)
Gracias por tu comentario Verzo.
Saludos!
zidair.-
Es broma, iré mezclando un poco de todo. No me gusta ponerme demasiado serio, pero tampoco quiero que con tanta "frikada" os sorprendais cuando escriba algo asi. ;)
Gracias por tu comentario Verzo.
Saludos!
zidair.-
Comentario:
No se si es ficción o la exteriorización de algo que te ha pasado, pero algunas de las imagenes que evocas con tus palabras estan pero que muy bien.
Acostumbrado a tus frikadas, me has pillado desprevenido con semejante texto. :)
Acostumbrado a tus frikadas, me has pillado desprevenido con semejante texto. :)





