Mi amor propio

Quería comenzar escribiendo un poco de mi pasado, pero el ahora pesa en mi espalda y confunde mis palabras.
Me ha pedido que confíe en él.
Y yo lo hago, desde hace dos años, aunque un papel firmado me diga que no es mío, aunque dos jóvenes le esperen en casa cada noche y le llamen papá, aunque Dios haya decidido que valía la pena crearme 24 años después que a él.
Me ha pedido que me entregue.
Y yo lo hago, le he entregado mi tiempo, mis dudas, mis miedos... Pero habrá una sola cosa que me quede para mí... Mi amor propio.
Porque ha sido él quien me ha tomado en sus brazos cuando aun sangrante, herida, me he rendido a la vida… Ha sido en su hombro que he derramado mis lágrimas y ha sido su calor el que me han cobijado cuando la soledad de mi cama se hace casi insoportable.
No puedo entregarte mi amor, porque es lo único que me permitirá vivir el día que no estés, es mi garantía del mañana, será mi compañero las noches de navidad que no estarás, los días del padre en los que serás solo ausencia y los cumpleaños en los que serás solo una voz
No puedo darte más...
Y perdóname, pero he aprendido a amarte en la libertad del tiempo y no en la esclavitud del mañana, me he entregado... hasta el límite... Me he vaciado de mi misma, te he dado todo lo que tengo... Pero no puedo entregarte quien soy.





