logotipo

img_google
Cenizas Verdes
Delirios, Reflexiones, Pasiones e Incoherencias
Acerca de
Al igual que un beso todo dura (mucho o poco) el tiempo que nosotros queremos. Porque el tiempo es caduco, el recuerdo y los sentimientos son todo lo eternos que nosotros queremos...o necesitamos.
Enlaces
blogs que sigo
Sindicación
 
Reproches que no hará falta que te diga.
Yo solo pretendía querete sin condiciones. Me conformaba con caminar de tu mano y sentir tu tranquilidad.
Nunca te pedí ni uno solo de tus te quieros aunque los deseara tanto. Tu me castigabas con tu frialdad al respecto.
Intentaba ver en tu mirada algo que me animara a seguir luchando, no lo encontraba, y seguía luchando.
Quería creer en tus palabras cuando me decías que con nadie habías estado tan bien como conmigo. Pero tu excesiva independencia me desconcertaba.
Tu actual silencio amable con el que ahora me recompensas, solo me sirve para una cosa, para saber que contigo mejor no me pude comportar.

¿Te preguntas si te echo de menos?
¿Te acuerdas de mí acaso?
¿Te dolió a tí tu partida tanto como a mí?

Hará como un año que hablamos más de hora y media por teléfono, por supuesto, fue iniciativa mía, la reina de corazones rotos no iba a dar su brazo a torcer. Me dijiste que te acordabas casi a diario de mí, que echabas de menos los buenos ratos que tuvimos, que siempre sería especial para tí, que fuí la primera y posiblemente nadie te querría tanto como yo. Prefiero seguir pensando que fuiste sincera, si no me sentiría como una pobre marioneta a la que manejaste durante todo un año con tus idas y venidas, y tus parras mentales varias.

Pasarán años, lo sé. Pero un día te tendré frente a mí, cara a cara, sin la mano esa que tienes permanentemente tirando de la tuya. Y no me pedirás perdón por todo lo que hiciste, pero querrás invitarme a un café, hablar conmigo y saber de mí. No necesito que ese día llegue, para saber que me comporté como debía, porque mi conciencia está muy tranquila.

Me enamoré de verdad, te di todo lo que tenía para ofrecer, y lo que no tenía también. Y no me arrepiento de haberlo echo. Siendo tú "novata" me diste una gran lección, la cual agradezco. Fuí tonta por no saber quitarme a tiempo la venda de los ojos, pero también fuí la única que supo vivir lo que sentía, fuí valiente y no tan cobarde como tú. Pero claro, ahora sé que nunca me quisiste.

El día que sientas verdaderamente todas esas palabras bonitas que me djiste durante esa hora y media, tendremos nuestra conversación pendiente.

Por cierto, una última cosa. Te doy las gracias por haberme dado los motivos más que suficientes para poder olvidarte. Igual que te metiste dentro de mí, me ayudaste a sacarte.

Hasta esa conversación pendiente, me despido.


No