Un día para mí.
Me tuve que levantar a las 6.30 de la mañana para poder quedarme con el coche (de mi papi) hoy. Debía llevarlo al trabajo para luego yo regresar a casa.
Como llegué a casa algo adormilada, sin quitarme zapatillas ni nada, me tiré en plancha a la cama, tal caí así me quedé dormida, no sé que soñé pero me desperté sobre las diez y media como nueva.
Me puse en condiciones, es decir me peiné (pelo liso flequillo cortado en diagonal cubriendo parte de mi frente y uno de los ojos, y la parte de atrás alborotada), elegí un vestuario alegre, formal, y a la vez rebelde. Vaqueros ajustados (de color azul-gris oscuro, color indefinido) de pitillo (con el final de la pata algo ancha), jersey blanco con unos nuberos asi como mal pegados, con escote y los tirantes en la parte de atrás se cruzaban...dejando la espalda semidesnuda, zapatillas "sabrinas" color dorado-marron metalizado, y el bolsito de piel negra con dos hebillas grandes simulando la unión de las asas, correa color plata-metalizado que simula estar dividida en tres trozos unida con una especie de evillas rectangulares..
Cogí los papelorios varios que debía llevar al agente de seguros, todavía por el tema del accidente, y puse dirección a la segunda ciudad más grande de Murcia. Lo siento por los que seais "cantonalistas", pero la única capital de la Región de Murcia, es Murcia.
A las doce y poco ya había echo todo, y como disponía del peugeot de mi padre por todo el día, decidí dedicarmelo, me fuí al centro comercial, comí tranquilamente en una pizzería buenísima, acompañada de mis pensamientos. La camarera estuvo supersimpática y me invitó al café, como nó le dejé propina, aunque estuve a punto de ofrecerme yo de propina. Mas tardé me di una vuelta por la sección de informática, y por la de literatura. Me encontré con el último libro de Marian Keyes, una de mis escritoras favoritas, tuve la tentación de comprarlo, pero me conozco y si lo compro luego no hubiera estudiado, lo compraré cuando acabe los examenes.
Luego fuí a ver a mi abuelico, que está el pobrecico hospitalizado, le ví mejor cara, pero sigo sin fiarme, creo que nos quiere engañar a todos con su buen ánimo, sus chistes y sus historietas de cuando estuvo en Francia trabajando. Los médicos dicen que no nos confiemos todavía. Prefiero creerme los engaños de mi abuelo. Del hospital me fuí al fisio (mejor dicho....a la fisiA), hoy me ha vuelto a alegrar el día, me atendió la más mona y simpática de la consulta, hoy le dije entre bromas que me dejaba hacer lo que ella quisiera, me ha dicho que soy una cachonda mental, y yo le respondí que eso no lo sabía ella aún bien. Y la última parada fue la visita para dar por saco en el taller, pero no hizo falta pq el coche está ya casi listo, probablemente el viernes esté ya arreglado por completo. Que ilusión me ha echo ver a mi "ratoncico" sin bolladuras, me he emocionado.
Se me olvidaba, también he cumplido con mis "obligaciones" de mujer de la casa y he ido a hacer la compra y luego he recogido a mi padre en el trabajo. Voy a coger complejo de "responsable", y no lo soy para casi nada.
Estoy feliz, o medianamente satisfecha.
Como llegué a casa algo adormilada, sin quitarme zapatillas ni nada, me tiré en plancha a la cama, tal caí así me quedé dormida, no sé que soñé pero me desperté sobre las diez y media como nueva.
Me puse en condiciones, es decir me peiné (pelo liso flequillo cortado en diagonal cubriendo parte de mi frente y uno de los ojos, y la parte de atrás alborotada), elegí un vestuario alegre, formal, y a la vez rebelde. Vaqueros ajustados (de color azul-gris oscuro, color indefinido) de pitillo (con el final de la pata algo ancha), jersey blanco con unos nuberos asi como mal pegados, con escote y los tirantes en la parte de atrás se cruzaban...dejando la espalda semidesnuda, zapatillas "sabrinas" color dorado-marron metalizado, y el bolsito de piel negra con dos hebillas grandes simulando la unión de las asas, correa color plata-metalizado que simula estar dividida en tres trozos unida con una especie de evillas rectangulares..
Cogí los papelorios varios que debía llevar al agente de seguros, todavía por el tema del accidente, y puse dirección a la segunda ciudad más grande de Murcia. Lo siento por los que seais "cantonalistas", pero la única capital de la Región de Murcia, es Murcia.
A las doce y poco ya había echo todo, y como disponía del peugeot de mi padre por todo el día, decidí dedicarmelo, me fuí al centro comercial, comí tranquilamente en una pizzería buenísima, acompañada de mis pensamientos. La camarera estuvo supersimpática y me invitó al café, como nó le dejé propina, aunque estuve a punto de ofrecerme yo de propina. Mas tardé me di una vuelta por la sección de informática, y por la de literatura. Me encontré con el último libro de Marian Keyes, una de mis escritoras favoritas, tuve la tentación de comprarlo, pero me conozco y si lo compro luego no hubiera estudiado, lo compraré cuando acabe los examenes.
Luego fuí a ver a mi abuelico, que está el pobrecico hospitalizado, le ví mejor cara, pero sigo sin fiarme, creo que nos quiere engañar a todos con su buen ánimo, sus chistes y sus historietas de cuando estuvo en Francia trabajando. Los médicos dicen que no nos confiemos todavía. Prefiero creerme los engaños de mi abuelo. Del hospital me fuí al fisio (mejor dicho....a la fisiA), hoy me ha vuelto a alegrar el día, me atendió la más mona y simpática de la consulta, hoy le dije entre bromas que me dejaba hacer lo que ella quisiera, me ha dicho que soy una cachonda mental, y yo le respondí que eso no lo sabía ella aún bien. Y la última parada fue la visita para dar por saco en el taller, pero no hizo falta pq el coche está ya casi listo, probablemente el viernes esté ya arreglado por completo. Que ilusión me ha echo ver a mi "ratoncico" sin bolladuras, me he emocionado.
Se me olvidaba, también he cumplido con mis "obligaciones" de mujer de la casa y he ido a hacer la compra y luego he recogido a mi padre en el trabajo. Voy a coger complejo de "responsable", y no lo soy para casi nada.
Estoy feliz, o medianamente satisfecha.





